sábado, 25 de abril de 2026

Razones para "blogear": rondas de melancolía

 Escribimos para recrear, recordar, conmover o enseñar. Sin embargo, hoy abundan los textos nacidos del ego o del vacío de reconocimiento; relatos que nos condenan al positivismo tóxico y a esa felicidad obligatoria, objetiva y medible. Yo reclamo el derecho a no poder.

Escribo desde la melancolía. No como patología moderna, sino como la entendían los clásicos: una fuerza creativa y transformadora. Mi melancolía es una conciencia posicional; no se limita a representar el mundo, lo construye afectivamente.

Estas letras son mis implicaciones del ser y del estar; la experiencia del si mismo como otro, en palabras de Ricoeur. Alimento este espacio para reafirmar mi existencia. Quizás, en estas evocaciones, compartamos la emoción necesaria para reconfigurar el mundo o, mejor aún, para ejercer resistencia frente a él.

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